Martes, día de cursos de informática. El Aula Multimedia de la biblioteca queda ocupada durante todo el día por las clases. Los ordenadores no se pueden reservar, previsión que se se hace con mucha antelación para, precisamente, que nadie pierda una sesión que no va a poder usar.
Aún así, siempre hay alguien, semana sí semana no, que viene al mostrador indignado porque había reservado un ordenador y ahora le dicen que no puede usarlo. Como no, contra más gritan y más se indignan, más equivocados están.
Hace nada he tenido un caso de estos. Un usuario me dice que tenía el ordenador reservado, etc., y cuando le digo que no puede ser, que el sistema no le permite reservar en un día como hoy, me grita "¿¡¡ME VAS A DECIR A MÍ LO QUE HE RESERVADO Y LO QUE NO!!?". Pues sí, se lo voy a decir, que para eso sí estoy aquí.
Cuando usas un tono de mayúsculas de Internet no necesito mucho más: ya sé que has metido la pata hasta el fondo. Ahora se trata de ver dónde. En este caso, es el mismo usuario el que, cuando le muestro la pantalla de reservas donde se ve claramente que la suya no está, me dice "Pues yo lo hice bien: día 11 a las 10...". Ooops. Alguien no tiene claro el calendario... hoy es día 12. Y has gritado y te has quitado la careta sin necesidad alguna. Muchas gracias. Ahora sé de qué pie cojeas y lo tendré en cuenta.
Este error es habitual. También lo es confundirse de ordenador, y yo haré siempre cuanto esté en mi mano para que todo el mundo tenga el mejor servicio posible, pero no está de más comprobar las cosas dos veces antes de ir a gritarle al bibliotecario, por mucho que sea lo fácil.
martes, 12 de marzo de 2013
jueves, 28 de febrero de 2013
Pues casi mejor
Media tarde de uno de esos muchos días en que estamos a tope de gente. Las compañeras de préstamo tienen, como suele ser habitual, una cola de gente a la que atienden lo mejor y lo más rápido que pueden.
La puerta de cristal de la biblioteca se abre y se asoma un cani (muy cani), con unos auriculares enormes en las orejas. Sin meter más que la cabeza, grita:
- ¡¡¡Oyeeeee!!! ¡¡¿Aquí es donde no se pué gritaaaaarrr?!!
- Pueeesss... va a ser que no, no se puede gritar.
- ¡¡¡Pues entonces no entroooo!!!
Y se fue, claro.
La puerta de cristal de la biblioteca se abre y se asoma un cani (muy cani), con unos auriculares enormes en las orejas. Sin meter más que la cabeza, grita:
- ¡¡¡Oyeeeee!!! ¡¡¿Aquí es donde no se pué gritaaaaarrr?!!
- Pueeesss... va a ser que no, no se puede gritar.
- ¡¡¡Pues entonces no entroooo!!!
Y se fue, claro.
viernes, 4 de enero de 2013
Ese extraño concepto del tiempo
En las bibliotecas públicas todavía realizamos cursos gratuitos de informática. Pequeñas cápsulas de pocas horas que permiten quitarse el miedo al PC o aprender a entrar en Internet. Tienen mucho público y están muy demandadas, así que cuando me llegan los horarios del trimestre, duran poco en el mostrador.
La inscripción para estos cursos se inicia siempre el día 15 del mes anterior. Es decir, para los que se realizaron en diciembre pasado, la inscripción se iniciaba el día 15 de noviembre.
Todo esto viene a cuento para explicar por qué me paso muchas tardes repitiendo la frase "sí, son los cursos de febrero, y tiene que apuntarse usted a partir del día 15 de enero".
Frase a la que, demasiado habitualmente me contestan con:
- "Ah, pues vengo mañana".
-"A partir del 12 ya estoy libre, ya me pasaré".
-"Sí, me apunto. ¿Me apuntas ahora?"
A ver... ¡¿qué parte de "día 15" no se entiende?!
La inscripción para estos cursos se inicia siempre el día 15 del mes anterior. Es decir, para los que se realizaron en diciembre pasado, la inscripción se iniciaba el día 15 de noviembre.
Todo esto viene a cuento para explicar por qué me paso muchas tardes repitiendo la frase "sí, son los cursos de febrero, y tiene que apuntarse usted a partir del día 15 de enero".
Frase a la que, demasiado habitualmente me contestan con:
- "Ah, pues vengo mañana".
-"A partir del 12 ya estoy libre, ya me pasaré".
-"Sí, me apunto. ¿Me apuntas ahora?"
A ver... ¡¿qué parte de "día 15" no se entiende?!
sábado, 29 de diciembre de 2012
Aprovechando hasta el último resto
En tiempos de crisis se aprovecha todo, y las ideas vuelan. Tiempo de crisis, tiempo de oportunidades, dicen.
Pero sin pasarse...
... porque lo de las albóndigas es de traca.
Pero sin pasarse...
... porque lo de las albóndigas es de traca.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
¡Urgente, urgente!
Una compañera de otra biblioteca me contaba ayer esta anécdota vivida en primera persona:
Mostrador de préstamo en hora punta de la tarde. Las dos compañeras que están atendiendo tienen ya cola de usuarios y no paran de entrar más; la biblioteca está bastante llena.
De repente, del fondo de la sala viene corriendo un usuario bastante alterado:
- ¡Por favor! ¡Por favor! ¿¡Podéis ayudarme!?
Las compañeras le miran y él señala el ordenador con el que está conectado a Internet, un terminal de la propia biblioteca que se halla al fondo de la sala.
- ¡Ayyy! ¡Por favor, que es urgente!
- Un momento, caballero, enseguida que podamos le atendemos.
- ¡Ay, que no sé qué hacer! ¡Ayyy!¡Por favooor!
Las compañeras siguen atendiendo. Los compañeros de otros mostradores están igual, así que, de momento, nadie puede ir al rescate. El usuario, mientras, está en medio de la sala, cerca del mostrador de préstamo, mordiéndose las uñas, y visiblemente alterado. Al cabo de poco, la primera bibliotecaria que queda libre le acompaña al terminal, donde el usuario le dice algo y ella le señala el teclado. El usuario, que parece visiblemente aliviado incluso de lejos, se sienta delante del terminal.
La bibliotecaria, vuelve hacia préstamo, con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa, por algo que trata de asimilar y no puede, y los labios apretados y temblorosos, como quien desea no carcajearse en público y está a punto de no conseguirlo.
- Oye, ¿qué le pasaba?, le pregunta la compañera.
- Pff... pf.. qu... pfffff....
- ¿Perdona?
- Esp... que... ppffffff.... argh...
- Pero chica, ¿qué te pasa?
- Uf, que no puedo respirar... espera, espera, que me da la risa floja... Que el señor quería, quería...
- ¿Sí?
-... ¡La hache! ¡¡Que dónde estaba la tecla de la hache!! ¡¡¡Que no la encontraba!!!
Mostrador de préstamo en hora punta de la tarde. Las dos compañeras que están atendiendo tienen ya cola de usuarios y no paran de entrar más; la biblioteca está bastante llena.
De repente, del fondo de la sala viene corriendo un usuario bastante alterado:
- ¡Por favor! ¡Por favor! ¿¡Podéis ayudarme!?
Las compañeras le miran y él señala el ordenador con el que está conectado a Internet, un terminal de la propia biblioteca que se halla al fondo de la sala.
- ¡Ayyy! ¡Por favor, que es urgente!
- Un momento, caballero, enseguida que podamos le atendemos.
- ¡Ay, que no sé qué hacer! ¡Ayyy!¡Por favooor!
Las compañeras siguen atendiendo. Los compañeros de otros mostradores están igual, así que, de momento, nadie puede ir al rescate. El usuario, mientras, está en medio de la sala, cerca del mostrador de préstamo, mordiéndose las uñas, y visiblemente alterado. Al cabo de poco, la primera bibliotecaria que queda libre le acompaña al terminal, donde el usuario le dice algo y ella le señala el teclado. El usuario, que parece visiblemente aliviado incluso de lejos, se sienta delante del terminal.
La bibliotecaria, vuelve hacia préstamo, con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa, por algo que trata de asimilar y no puede, y los labios apretados y temblorosos, como quien desea no carcajearse en público y está a punto de no conseguirlo.
- Oye, ¿qué le pasaba?, le pregunta la compañera.
- Pff... pf.. qu... pfffff....
- ¿Perdona?
- Esp... que... ppffffff.... argh...
- Pero chica, ¿qué te pasa?
- Uf, que no puedo respirar... espera, espera, que me da la risa floja... Que el señor quería, quería...
- ¿Sí?
-... ¡La hache! ¡¡Que dónde estaba la tecla de la hache!! ¡¡¡Que no la encontraba!!!
martes, 2 de octubre de 2012
Preguntas que nos podemos ahorrar...
...aunque sean de cortesía.
En la biblioteca
en la que me hallo actualmente, yo suelo estar en el tercer piso, que es el
superior del edificio. Estoy muy cerca de la puerta del ascensor, y desde que
estoy aquí, oigo una pregunta muy curiosa por parte de algunos usuarios: cuando
llaman al ascensor y éste aparece con alguien dentro, más de uno y de una
preguntan ¿Este baja?. Teniendo en cuenta que, como digo, estamos arriba del todo, la pregunta tiene su
miga.
Si relacionan el término “charla de ascensor”
con “conversación insustancial que se lleva a cabo para pasar el rato
educadamente en un lugar donde las distancias sociales se reducen a la mínima
expresión”, imaginen cómo definir la “charla de antes del ascensor”.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Lógica aplastante
Un usuario algo alterado:
-
A ver si me
puedes mirar el problemaquetengoconelordenador, que nomeconecta, nomeconecta...
Le acompaño algo extrañado, porque los leds
de la conexión inalámbrica indican que todo va bien, y apenas 5 minutos antes
le había explicado a una usuaria cómo conectarse, con total éxito.
-
Es queves, le
doy aquí, entroelcódigo y me saleestaventanita...
-
Eso es que ya
está dentro. Ahora puede navegar con normalidad.
-
¡¡Nooo!!
¡Cómo voy a estar ya dentro! ¡Sólo sale esta ventanita que pone Bienvenido y
SALIR!
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