Si hace unos meses teníamos perritos que contestaban al teléfono, ahora tenemos mininos.
La usuaria devuelve cuatro libros. El bibliotecario comprueba las devoluciones y ve que aún le consta una gramática alemana por entregar.
- Te falta uno. ¿Te lo renuevo?
- ¿Cuál es?
- Uno de alemán que...
- ¡Ah no! ¡¡Ese es el que se comió mi gato!!
Me encantan los gatos. He vivido toda mi vida con ellos y probablemente lo siga haciendo, pero a ESE no quiero conocerlo.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
viernes, 21 de noviembre de 2008
La tarde de los idiotas
A las cinco de la tarde, a servidor le suele quedar jornada para rato. Y así es hoy también, pero ya a esta hora, declaro esta tarde la de los idiotas. Es una manera de definir que suenen 4 móviles en 10 minutos, en la misma sala que, además, es bastante pequeña.
¿Qué pasa, GILIPOLLAS, que no se os ha ocurrido quitar el sonido del propio cuando habéis escuchado el tono estridente del primero que le ha dado por molestar? Al que ha abierto la veda le puedo conceder el beneficio de la duda; todo el mundo puede olvidarse de pasar a Modo Silencio, pero ¡¡usadlo como ejemplo!!
Y no voy a caer en el cansino loslasismo (los/las); de momento, sólo le ha sonado a señores, pero recordemos que la idiotez no discrimina nada, nada. Quizá algún día tenga una "tarde de las idiotas", pero mejor que no llegue nunca.
¿Qué pasa, GILIPOLLAS, que no se os ha ocurrido quitar el sonido del propio cuando habéis escuchado el tono estridente del primero que le ha dado por molestar? Al que ha abierto la veda le puedo conceder el beneficio de la duda; todo el mundo puede olvidarse de pasar a Modo Silencio, pero ¡¡usadlo como ejemplo!!
Y no voy a caer en el cansino loslasismo (los/las); de momento, sólo le ha sonado a señores, pero recordemos que la idiotez no discrimina nada, nada. Quizá algún día tenga una "tarde de las idiotas", pero mejor que no llegue nunca.
viernes, 3 de octubre de 2008
Usuario agobiado
"¡¡Osheee!! ¿¡No tendrá un disssionario con menoh letrah!? Eh que tantah palabrah juntah m'agobian..."
Y lo mejor de todo es que lo que quería era un diccionario de lengua española, que no fuese castellano-inglés, inglés castellano, por ejemplo.
Y lo mejor de todo es que lo que quería era un diccionario de lengua española, que no fuese castellano-inglés, inglés castellano, por ejemplo.
sábado, 20 de septiembre de 2008
¡Ahora sí que es un sábado agradable!
Venir a trabajar un sábado siempre tiene ese punto de pereza adicional que te obliga a un sobreesfuerzo para levantarte de la cama. Cuando es un día como hoy, que sólo me toca el turno de mañana, uno se consuela un poco y se dice a sí mismo que ánimo, que pasen las horas lo más rápido posible, y que el lunes será otro día.
Pero claro, como el día depende de los usuarios que uno tenga, más vale no ser demasiado optimistas. Nada te arregla tanto la jornada como ese usuario que te la va a hacer especial. Y a mí el día me lo acaban de arreglar, efectivamente...
Se me acerca un usuario rascándose la cabeza, durante demasiado rato, y se me planta delante. No dice nada y sigue rascándose. Cuando parece satisfecho para, se mira la mano (las uñas) y me suelta: "A lo mejor si me ducho se me van los piojos".
Lo bueno es que aún no me había ido a desayunar.
Lo malo es que ya no sé si hacerlo...
Pero claro, como el día depende de los usuarios que uno tenga, más vale no ser demasiado optimistas. Nada te arregla tanto la jornada como ese usuario que te la va a hacer especial. Y a mí el día me lo acaban de arreglar, efectivamente...
Se me acerca un usuario rascándose la cabeza, durante demasiado rato, y se me planta delante. No dice nada y sigue rascándose. Cuando parece satisfecho para, se mira la mano (las uñas) y me suelta: "A lo mejor si me ducho se me van los piojos".
Lo bueno es que aún no me había ido a desayunar.
Lo malo es que ya no sé si hacerlo...
martes, 2 de septiembre de 2008
Cómo reconocer a quien nació sin cerebro (y sin educación).
Iba a escribir una entrada sobre los/las imbéciles sin cerebro que llevan el móvil con la música puesta a todo trapo y que infestan el transporte público. Lo iba a hacer porque me tienen HARTO. Me hastía enormemente, además de aguantar una música que no he elegido yo, hacerlo de la manera más horrenda posible. ¿Qué pasa? ¿Que el móvil te lo dieron con un pack de yogures? ¿Que con lo que te ahorraste con los puntos no te puedes permitir unos auriculares de a euro? (para la potencia del trasto, les aseguro que no les hace falta más). ¡¡Noooo!! El móvil no es el problema. Lo malo es dar un aparato a quien no sabe usarlo o, al menos, no con educación. A veces se oye por ahí "Es que los móviles...". No, el aparato no es nunca el problema; sólo permite que aflore con mucha más facilidad. En las bibliotecas tenemos a muchos/as usuarios estúpidos con móvil, pero a mí no me la dan: los que necesitan que les pegues un toque por culpa del teléfono son así de nacimiento, y lo único que demuestran es que un chimpancé sin entrenar sabría usar mejor el aparatito. Los móviles de ahora reproducen MP3, MP4, WMA y cada vez más formatos, pero están diseñados para que los escuche uno mismo con auriculares, no con ese minúsculo altavoz. ¿No se dan cuenta esa GENTUZA de que el sonido que emiten (gustos musicales aparte), es absolutamente infumable? Pues no, claro: no tienen cerebro.
Iba a escribir una entrada sobre esto, pero para qué, si aquí lo tienen mucho mejor contado.
Iba a escribir una entrada sobre esto, pero para qué, si aquí lo tienen mucho mejor contado.
lunes, 11 de agosto de 2008
Usuarios poltergeist
En el mostrador en el que me encuentro ahora mismo, nos encargamos, entre otras muchas cosas, de gestionar los libros que se piden a otras bibliotecas para que el usuario no tenga que desplazarse a las mismas. A la persona que lo pide sólo le supone un pequeño dispendio, mientras que tras el telón hay toda una maquinaria de logística que no viene al caso. El último eslabón de esa cadena supone llamar a la persona que ha realizado el pedido para avisarle de la llegada del libro en cuestión. Mi compañero estaba en esa labor cuando cuelga el teléfono, se gira y me dice:
- Y yo que pensaba que la bromita de respirar sobre el auricular ya estaba pasada de moda. Ahora mismo me han cogido el teléfono y sólo se oía respirar; eso sí, fuerte.
Yo también me he sorprendido. No en vano es una broma que parece tan vieja como el invento, y que ha salido en multitud de chistes y escenas de filmes, aunque en este caso estaba sucediendo al revés: nosotros llamábamos y la respiración la ponía el receptor.
Esto no habría pasado de una mera anécdota a olvidar si no fuese por lo sucedido un par de horas después. Entra una usuaria y con paso firme y enérgico se dirige directa a nuestro mostrador:
- ¡Hola! Creo que me habéis llamado, porque me he encontrado el teléfono descolgado cuando he llegado a casa.
¿?
- Sí, es que mi perra tiene la manía de descolgar el teléfono cuando suena, ¿sabéis? Con la pata. Y como tenía reservas de aquí me he dicho "Seguro que me han llamado de la biblio".
- Y yo que pensaba que la bromita de respirar sobre el auricular ya estaba pasada de moda. Ahora mismo me han cogido el teléfono y sólo se oía respirar; eso sí, fuerte.
Yo también me he sorprendido. No en vano es una broma que parece tan vieja como el invento, y que ha salido en multitud de chistes y escenas de filmes, aunque en este caso estaba sucediendo al revés: nosotros llamábamos y la respiración la ponía el receptor.
Esto no habría pasado de una mera anécdota a olvidar si no fuese por lo sucedido un par de horas después. Entra una usuaria y con paso firme y enérgico se dirige directa a nuestro mostrador:
- ¡Hola! Creo que me habéis llamado, porque me he encontrado el teléfono descolgado cuando he llegado a casa.
¿?
- Sí, es que mi perra tiene la manía de descolgar el teléfono cuando suena, ¿sabéis? Con la pata. Y como tenía reservas de aquí me he dicho "Seguro que me han llamado de la biblio".
jueves, 7 de agosto de 2008
Difícil lectura
Esta tarde una compañera nos ha hecho reír a carcajada limpia con una anécdota que nos ha contado cuando estábamos saliendo:
Una tarde uno de los usuarios que se acerca al préstamo le suelta la siguiente frase:
- Hola. ¿Este libro, en lugar de por un año, me lo podéis dejar cuatro?
(Ya está, la broma de cámara oculta... ya me ha tocado a mí...)
- Estooooo... no, verá, son tres semanas... si lo necesita más tiempo siempre se puede renovar, claro, pero un año no...
- Uf, es que yo lo necesito más tiempo. Es que en un año a lo mejor no me lo acabo.
- Este no es tan largo. ¿Seguro que no podrá? Le puedo poner unos días más; en verano hacemos préstamos un poco más largos, pero no tanto.
- Es que mi padre no me deja leer mucho, ¿sabe? No me deja tener la luz encendida de noche.
A la inevitable pregunta sobre la edad del sujeto, la compañera nos ha contestado sin dudar: "La mía, más o menos".
Esto es, entre cuarenta y cincuenta.
Y luego dicen que somos un país con bajo índice de lectura. ¡¡Pero si tenemos al enemigo en casa!!
Una tarde uno de los usuarios que se acerca al préstamo le suelta la siguiente frase:
- Hola. ¿Este libro, en lugar de por un año, me lo podéis dejar cuatro?
(Ya está, la broma de cámara oculta... ya me ha tocado a mí...)
- Estooooo... no, verá, son tres semanas... si lo necesita más tiempo siempre se puede renovar, claro, pero un año no...
- Uf, es que yo lo necesito más tiempo. Es que en un año a lo mejor no me lo acabo.
- Este no es tan largo. ¿Seguro que no podrá? Le puedo poner unos días más; en verano hacemos préstamos un poco más largos, pero no tanto.
- Es que mi padre no me deja leer mucho, ¿sabe? No me deja tener la luz encendida de noche.
A la inevitable pregunta sobre la edad del sujeto, la compañera nos ha contestado sin dudar: "La mía, más o menos".
Esto es, entre cuarenta y cincuenta.
Y luego dicen que somos un país con bajo índice de lectura. ¡¡Pero si tenemos al enemigo en casa!!
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