martes, 8 de mayo de 2012

Muy desubicados... e inseguros

Comentaba hace unos meses la gran cantidad de gente que me preguntaba en qué biblioteca estaba para reservar el servicio de Internet. Me parecía, y me sigue pareciendo, una duda muy curiosa y que indica claramente cómo va la gente por la vida.

Pero como siempre, cuando crees que algo ha llegado al límite, siempre hay un peldaño más para subir o bajar. Si la pregunta "¿Qué biblioteca es ésta?" me parecía bizarra, su hermana mayor ya es totalmente desconcertante:

- Disculpa, ¿tú sabes cómo se llama esta biblioteca?



Pues si no lo sé yo, apaga y vámonos.

domingo, 18 de marzo de 2012

miércoles, 7 de marzo de 2012

Poco convincente

Hasta para estafar hay que saber... o, al menos, cuidar los detalles.


martes, 28 de febrero de 2012

Atención altamente personalizada

Es muy común en la biblioteca pública que el servicio se oriente de manera lo suficientemente personalizada como para que el usuario sienta que es su biblioteca. Aquí se trata a todo el mundo igual de bien, en serio, (lo que no siempre funciona en el sentido contrario), lo que significa, entre otras muchas cosas, intentar que la experiencia sea lo más personalizada posible. Luego el presupuesto y la cantidad de manos de las que se disponen son otros temas, pero esa es otra historia.
El discurso viene a que estamos acostumbrados a que nos pidan muchas cosas, desde un bolígrafo, a que compremos tal libro o peli, por difíciles que sean de conseguir, y a todo se intenta hacer el máximo caso.
Pero milagros a Lourdes (si creen en ello), así que hay límites, como lo que le sucedió el otro día a mi compañera en préstamo:

- Nena ¿tienes unas gafas para ver de cerca?


Y si llegamos a acertar con la graduación, ya hubiera sido de traca.

domingo, 22 de enero de 2012

¡Abandonad toda esperanza...!

... porque si en los bollycaos podemos encontrar ESTO


es que la cosa va muy en serio.



¡Un poco de cuidado, que hay niños, jo**!

viernes, 16 de diciembre de 2011

La gente cree que ya lo sabes todo


... hasta lo que te van a pedir.

(Nota: esta entrada es muy parecida a la anterior, lo sé, pero lo que sucede, sucede.)
Sube una usuaria desde otra planta donde mi compañera ha tenido que ausentarse y ha dejado bien visible un cartel que indica que para cualquier problema se dirijan a mi mostrador. Aunque es algo habitual, la usuaria me comenta toda extrañada si ahora es aquí (donde yo estoy) donde hay que pedir los libros. 
-         Porque estamos en horario, ¿no? -me dice.
-         ¿En horario de?
-         ¡Pues eso, de recogida!
-         Disculpe, pero no sé de lo que me habla –aunque me estaba temiendo que viniese a recoger un libro del Club de lectura, en cuyo caso llegaba, o muy tarde, o muy muy pronto.
-         Yo vengo a preguntar por un libro.


(Pausa dramática de unos segundos).


-         Y... ¿qué libro es? – le pregunto.
-         ¡Ah! ¿¡Pero te lo tengo que decir a ti!?

¡¡¡AAARRGHH!!!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Informática psíquica

Situación aparentemente normal: a las cinco de la tarde me llama una compañera de otra planta avisándome que me envía una usuaria que tiene problemas para conectar el portátil a la red inalámbrica. Por suerte, cada vez tenemos menos problemas de este tipo. Windows Vista fue la bestia negra del tema hace un par de años, pero con la rápida desaparición del sistema, Windows 7 ha tomado el relevo y ha solucionado bastante las cosas. De todas maneras, algunos ordenadores con la versión Starter aún pueden dar guerra y dificultar la conexión.

  Efectivamente, al par de minutos aparece una usuaria y me dice que ella es la del problema.

 - Bien, veámoslo -le digo.

La usuaria se me queda mirando.

Espero. Me mira.

Espero. Me mira

Espero. Me mira.


- Disculpa, ¿puedo ver el problema? ¿Tienes el ordenador aquí?

- Ah, ¿lo enciendo?


Realmente, cada vez lo ponen más difícil.