Semanita de estrenos y locura. En Barcelona se celebra una votación
popular para decidir cómo será la futura reforma de la Avenida Diagonal, para lo cual se han habilitado más de 100 puntos para poder votar físicamente.
Uno de esos puntos es nuestra biblio, con la particularidad que el punto está abierto de manera ininterrumpida de 10 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado, lo que supera en mucho nuestro propio horario de apertura.
Como el sistema empleado requiere que haya, al menos, un miembro del personal en el interior del edificio, aunque no estemos abiertos al público, hemos tenido que reformar nuestro propio horario para adaptarnos al hecho.
La dificultad añadida a un proceso de este tipo es que, justo este mismo lunes,
hemos estrenado sala nocturna de estudio, de 9 de la noche a 1 de la madrugada.
Es un tipo de sala muy habitual en las bibliotecas de Barcelona. Algunas son permanentes
y otras, como la nuestra, sólo aparecen en época de exámenes.
Al igual que es obligatorio que sepamos cuánta gente entra en la biblioteca a diario, por aquello de las estadísticas, es interesante conocer cuánta usa la sala
nocturna. Ayer le tocaba a la propia directora quedarse hasta un poco más tarde para cerrar, y le preguntó a los responsables por la afluencia de público:
- "Pueeesss... ayer vinieron 3 usuarios y medio".
Cuando me lo ha contado, casi me caigo de la silla. ¿"Y medio"? ¿Y qué es medio usuario?
Pues según lo miden ellos, medio usuario es el que entra, mira la sala, gasta un poco (muy poco) el suelo... y se va.
Así que ya sabe, no se quede a medias: ya que entra, siéntese y haga uso de la sala, ¡que luego no me cuadran los números!
sábado, 15 de mayo de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
Nuevas pruebas sobre usuarios que no leen:
Realice el siguiente experimento:
- Aproveche un día de esos, demasiado abundantes, en que por lo menos uno de los ordenadores de la biblio no funciona.
- Colóquele un cartel enorme, que tape toooda la pantalla, indicando "Fuera de servicio".
- Permanezca atento a ese ordenador en cualquier momento en que los PC que lo rodean se hallen libres y en perfecto funcionamiento.
- Observe dónde irán el 90% de los usuarios...
¡Bingo! Directos al ordenador del cartelito. Por lo menos la mitad incluso se sentarán y manipularán el botón de encendido de la CPU y/o el de la pantalla. ¡Garantizado!
Corolario: Al menos el 30% de los que se dirijan a ese ordenador se girarán hacia su mostrador y le gritarán "¡¡¿¿Este no funciooonaaaaa??!!"
- Aproveche un día de esos, demasiado abundantes, en que por lo menos uno de los ordenadores de la biblio no funciona.
- Colóquele un cartel enorme, que tape toooda la pantalla, indicando "Fuera de servicio".
- Permanezca atento a ese ordenador en cualquier momento en que los PC que lo rodean se hallen libres y en perfecto funcionamiento.
- Observe dónde irán el 90% de los usuarios...
¡Bingo! Directos al ordenador del cartelito. Por lo menos la mitad incluso se sentarán y manipularán el botón de encendido de la CPU y/o el de la pantalla. ¡Garantizado!
Corolario: Al menos el 30% de los que se dirijan a ese ordenador se girarán hacia su mostrador y le gritarán "¡¡¿¿Este no funciooonaaaaa??!!"
sábado, 24 de abril de 2010
La pregunta de Sant Jordi
Ayer fue Sant Jordi y, como Día del Libro, una jornada muy importante para las bibliotecas. En nuestro caso, aprovechamos para presentar al público las novedades que nos han llegado últimamente, y no sólo de literatura, sinó de películas, música y videojuegos. Fue un día duro, la verdad, porque además de trabajar mañana y tarde, tuvimos varias actividades, desde cuentos para niños a un concierto de góspel, con una masiva afluencia de usuarios.
Pero cuando me agobiaba un poco, me acordaba del usuario que entró a primera hora y preguntó a voz de grito "¡¡¿Aquí regaláis floreeeess?!!"
Pero cuando me agobiaba un poco, me acordaba del usuario que entró a primera hora y preguntó a voz de grito "¡¡¿Aquí regaláis floreeeess?!!"
martes, 13 de abril de 2010
Reclamaciones por vía irregular
En las bibliotecas públicas estamos más que abiertos a las sugerencias. Nos gusta mucho saber en qué están interesados nuestros usuarios y ello puede decidir, y muchas veces lo hace, la futura política de compras. Al fin y al cabo, si la literatura de ficción preferida por nuestro público está formada por un núcleo duro de novela romántica, los gustos musicales recaen en el Hip-Hop, o el cine de acción es el que se toma prestado, es tanto un deber como un placer el proporcionar esos elementos a quien los busca, sin descuidar nunca al resto de usuarios.
Para realizar peticiones o avisar de que algo no les gusta, los usuarios disponen de hojas de Reclamaciones y Sugerencias. A la hora de la verdad, estos impresos funcionan casi exclusivamente como hoja de reclamaciones y quejas, ya que, para peticiones, nos gusta mucho el trato personalizado y el boca-oreja.
De todas maneras, de vez en cuando los usuarios cuelan en el buzón de sugerencias ciertas peticiones que no están escritas mediante el formulario oficial, y son textos que no dejan de tener personalidad propia, como este par de sugerencias:

Para realizar peticiones o avisar de que algo no les gusta, los usuarios disponen de hojas de Reclamaciones y Sugerencias. A la hora de la verdad, estos impresos funcionan casi exclusivamente como hoja de reclamaciones y quejas, ya que, para peticiones, nos gusta mucho el trato personalizado y el boca-oreja.
De todas maneras, de vez en cuando los usuarios cuelan en el buzón de sugerencias ciertas peticiones que no están escritas mediante el formulario oficial, y son textos que no dejan de tener personalidad propia, como este par de sugerencias:

martes, 16 de marzo de 2010
Arreglándolo
Cuando hacemos un carnet nuevo, y explicamos a los usuarios lo que pueden hacer con él, las reacciones no suelen variar en exceso, oscilando entre la indiferencia, la frustración (“¿Sólo 20 horas de Internet al mes?”) y el tímido entusiasmo (“Pues está muy bien esto, oye”). Me faltaba, eso sí, el exabrupto sincero o, como diría Spock, la metáfora florida.
Entrego el carnet recién hecho a una usuaria y le cuento todo lo que le permite hacer (15 libros y 15 audiovisuales durante 1 mes, 20 horas de Internet y 32 de Multimedia). Su respuesta:
- “¡Qué guapo, jod… ay, perdón… vaya, que está de puta madre!”
Así me gusta, arreglándolo. ;-)
Entrego el carnet recién hecho a una usuaria y le cuento todo lo que le permite hacer (15 libros y 15 audiovisuales durante 1 mes, 20 horas de Internet y 32 de Multimedia). Su respuesta:
- “¡Qué guapo, jod… ay, perdón… vaya, que está de puta madre!”
Así me gusta, arreglándolo. ;-)
viernes, 12 de marzo de 2010
La placa ignorada
Sé que más de una vez he comentado el chascarrillo habitual de la profesión sobre que los usuarios no leen, a la vez que en alguna ocasión yo mismo lo he rebatido. Por desgracia, las pruebas siguen haciéndose más abundantes en el lado de la falta de lectura, tras constatar un curioso fenómeno que estoy contemplando estos días.
Veamos, la placa donde aparece nuestro horario no es enorme, no ocupa toda una pared ni mucho menos, pero tampoco es una miniatura. Hasta cierto punto podría llegar a entender que alguien pasara por delante y no la mirara (está a la derecha de la entrada, no en medio del paso), más si es la primera vez que viene, pero lo que no comprendo es que alguien se pare delante, la lea y, faltando hasta una hora para la apertura, ¡siga hacia la puerta y la aporree! ¡Literal! Me refiero a acciones como golpear el cristal de manera bastante fuerte, agarrar el tirador y sacudirlo como si fuese a arrancarlo, etc. La placa, ¿para qué está? ¿Decoración? ¿No les ha llegado al coco la numeración que hay escrita? ¿El tema de las horas o cómo se lee un reloj no ha formado parte de su currículo escolar o vital? Algo sucede, desde luego, porque no es normal ver esto varias veces, la última antes de abrir hoy mismo. Sí, de acuerdo, desde fuera se nos ve trabajar. Nosotros estamos dentro desde, mínimo, una hora antes de la apertura al público, pero, de verdad, el horario se cumple a rajatabla. Unos consejos de amigo:
- No aporree el cristal. No le abriremos antes por ello.
- No pegue la cara a la puerta. Lo único que hace es ensuciarla y no, no le abriremos antes por ello.
- No sacuda el tirador como si le fuese la vida en ello. Si lo rompe sólo puede retrasar o impedir la apertura de la biblioteca. Y no, no le dejaremos pasar antes por mucho que lo zarandee.
- No haga gestos como el señalar su reloj o hacernos muecas. No le abriremos antes por ello.
- Por favor, lea el horario y aplíquelo. Se hará un favor a usted; recuerde que si nos ve dentro, nosotros ya estamos trabajando, no pasando el rato.
Veamos, la placa donde aparece nuestro horario no es enorme, no ocupa toda una pared ni mucho menos, pero tampoco es una miniatura. Hasta cierto punto podría llegar a entender que alguien pasara por delante y no la mirara (está a la derecha de la entrada, no en medio del paso), más si es la primera vez que viene, pero lo que no comprendo es que alguien se pare delante, la lea y, faltando hasta una hora para la apertura, ¡siga hacia la puerta y la aporree! ¡Literal! Me refiero a acciones como golpear el cristal de manera bastante fuerte, agarrar el tirador y sacudirlo como si fuese a arrancarlo, etc. La placa, ¿para qué está? ¿Decoración? ¿No les ha llegado al coco la numeración que hay escrita? ¿El tema de las horas o cómo se lee un reloj no ha formado parte de su currículo escolar o vital? Algo sucede, desde luego, porque no es normal ver esto varias veces, la última antes de abrir hoy mismo. Sí, de acuerdo, desde fuera se nos ve trabajar. Nosotros estamos dentro desde, mínimo, una hora antes de la apertura al público, pero, de verdad, el horario se cumple a rajatabla. Unos consejos de amigo:
- No aporree el cristal. No le abriremos antes por ello.
- No pegue la cara a la puerta. Lo único que hace es ensuciarla y no, no le abriremos antes por ello.
- No sacuda el tirador como si le fuese la vida en ello. Si lo rompe sólo puede retrasar o impedir la apertura de la biblioteca. Y no, no le dejaremos pasar antes por mucho que lo zarandee.
- No haga gestos como el señalar su reloj o hacernos muecas. No le abriremos antes por ello.
- Por favor, lea el horario y aplíquelo. Se hará un favor a usted; recuerde que si nos ve dentro, nosotros ya estamos trabajando, no pasando el rato.
martes, 9 de marzo de 2010
Espectacular nevada en Catalunya
Y en Barcelona, donde estamos nosotros, no se veía algo igual desde hace muchos años. Desde el área de trabajo interna se contemplaba algo así, a las 3 de la tarde (aún faltaba mucha nieve por caer).

La entrada de la biblio, a la misma hora, presentaba este aspecto. No estábamos seguros de si vendría alguien.

Pero no, los usuarios lo son, literalmente, contra viento y marea, así que antes de abrir (bastante antes), había 10 personas en la puerta.
Eso sí, el clima no perdona, y tuvimos que cerrar a las 6 de la tarde (y bastante aguantamos). Fuimos la última biblioteca en cerrar de la parte alta de Barcelona, cuando ya nos habíamos quedado sin autobuses y sin Renfe, con el consiguiente "alegrón" de mis compañer@s por las obvias facilidades para volver a casa. Además, el suelo, la rampa y las escaleras que tenemos delante del edificio se habían transformado en un verdadero riesgo para la integridad física de los usuarios, que se haría mucho mayor cuando hubiese oscurecido, así que la jornada terminó antes.

La entrada de la biblio, a la misma hora, presentaba este aspecto. No estábamos seguros de si vendría alguien.
Pero no, los usuarios lo son, literalmente, contra viento y marea, así que antes de abrir (bastante antes), había 10 personas en la puerta.
Eso sí, el clima no perdona, y tuvimos que cerrar a las 6 de la tarde (y bastante aguantamos). Fuimos la última biblioteca en cerrar de la parte alta de Barcelona, cuando ya nos habíamos quedado sin autobuses y sin Renfe, con el consiguiente "alegrón" de mis compañer@s por las obvias facilidades para volver a casa. Además, el suelo, la rampa y las escaleras que tenemos delante del edificio se habían transformado en un verdadero riesgo para la integridad física de los usuarios, que se haría mucho mayor cuando hubiese oscurecido, así que la jornada terminó antes.
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